ROL DEL DOCENTE EN LA EDUCACIÓN VIRTUAL DESDE UNA PERSPECTIVA HUMANISTA

La pandemia del COVID-19 nos obliga a reflexionar sobre el rol del docente en la educación virtual desde la perspectiva humanista del Enfoque Centrado en la Persona (ECP) de Carl Rogers, muy vigente en estos tiempos sin precedentes que nos toca vivir.

Comencemos por mirar el contexto de la pandemia desde algunas cifras: El 11 de marzo la OMS declaró a Covid19 pandemia global. El 23 de marzo las escuelas en México cerraron. El 12 de abril según datos de la UNESCO, 188 países habían trasladado los proceso educativos de la presencialidad a la virtualidad, en México más de 36 millones de estudiantes están tomando clases en línea. La pandemia aceleró a la educación virtual, esto nos enfrentó a una impresionante necesidad de creatividad por parte de docentes, estudiantes, ¿Y qué decir de los padres de familia?, quienes se tuvieron que involucrar muy de cerca para que sus hijos pudieran tomar sus clases. Esto obliga a una nueva forma de adaptación escolar no en las aulas sino en el hogar, mejorar nuestras redes Wi-Fi, comprar equipos para quien puede hacerlo. Y así, padres de familia, docentes y estudiantes tenemos que reinventarnos en tiempo récord. En este contexto, la desigualdad social se hace presente, se conectan los estudiantes que tienen dispositivo y una Red Wi-Fi o datos celulares, los que no, quedan fuera.

Investigaciones muy recientes realizadas en jóvenes estudiantes y dadas a conocer por la Dra. Frida Díaz Barriga (2020), visibilizan que los estudiantes están aburridos en sus clases virtuales, sienten el tedio de estar conectados por horas en la computadora o celular, escuchando, con casi nula interacción social. Esto nos lleva a hacer la invitación a los docentes a pensar en la elaboración de sus cursos virtuales con menos sesiones sincrónicas (diálogo en conjunto en hora determinada con los integrantes de un curso) y más materiales montados en una plataforma de interacción asíncrona (conexión sin presencia en tiempo real de todos los integrantes de un grupo).

La pregunta obligada es ¿Dónde queda en la persona? Una de las frases que utilizo mucho en mis cursos de formación docente, es recordarles que “detrás de toda computadora (dispositivo móvil) hay una persona” con todo lo que ella implica. Yo no tengo ninguna duda de que las escuelas que van a salir adelante, públicas o privadas, son las que integren los procesos socio afectivos en su currículo escolar y en la formación docente y que además, tenga un impacto en la práctica educativa, que se vean resultados en los estudiantes.

Esto ha llevado a los docentes a estar rebasados de trabajo mañana, tarde y noche, la cuestión del tiempo también se ha modificado, ahora los estudiantes escriben a cualquier hora, debemos estar conectados en sesiones virtuales que parecen no tener fin ¿Te conectas un ratito por favor? se vuelve en media hora mínimo. Y ni qué decir de las reuniones que con antelación anuncian serán de tres a cinco horas en la organización de lo que se tenga que hacer. Abrimos la cámara de la computadora y abrimos el hogar, una casa que tiene vida y una dinámica.

¿Y la ansiedad que vive un docente cuando abre su correo electrónico, su plataforma, revisa su celular y está invadido de mensajes que hay que responder?… Y todo en tiempo récord.

Y además de todos estos cambios, nuestras emociones a flor de piel.

Así, en este contexto enfrentamos una distancia social en la presencialidad y en la virtualidad.

Esto nos lleva a la reflexión del rol docente en la educación virtual. Y ¿Qué es la educación virtual? La educación virtual implicaría una mediación pedagógica a través de dispositivos electrónicos. Para esto al docente se le tiene que formar, estamos en tiempos de pandemia y no hay tiempo para formarse, ¿Qué podemos hacer entonces?, tenemos que utilizar nuestra creatividad para dar respuesta a este reto que estamos enfrentando.

El rol del docente virtual en tiempos de pandemia, se convierte en una persona que tiene que recurrir a su creatividad, que tiene que dar rienda suelta a su imaginación para poder enfrentar los retos, administrar el tiempo, visibilizar a sus estudiantes, conocer sus emociones y sus pensamientos, porque atender únicamente los procesos cognitivos e ignorar los afectivos, impide hacer frente a la problemática que hoy vivimos, en donde inminentemente estamos viviendo no nada más el confinamiento, sino pérdidas humanas en compañeros, amigos y familiares.

Si conjuntamos lo mencionado, que debemos visibilizar a la persona y sus procesos socioafectivos, que tenemos que utilizar nuestra creatividad en la educación, esto lleva a la reflexión que Carl Rogers hizo en 1975, cuando publicó por primera vez su libro libertad y creatividad en la educación. Él mencionó un elemento central:  la importancia de la relación interpersonal en la facilitación del aprendizaje, lo cual nos lleva a la siguiente pregunta ¿Cómo convertirse en un facilitador del aprendizaje, cuáles son esos caminos, de qué manera se puede construir la libertad y la creatividad en la educación y el siguiente desafío ¿en lo virtual? ¿Cómo promover una perspectiva centrada en las personas? ¿A qué se refirió Rogers con la importancia de la relación interpersonal en la facilitación el aprendizaje?

Rogers y Freidberg (1996) mencionan tres elementos: Autenticidad en quien facilita el aprendizaje: Cuándo el facilitador es una persona auténtica, actúa como es y se relaciona con el estudiante sin máscaras, tiene conciencia de sus experiencias, las vive y comunica, va al encuentro del alumno de una manera directa y personal, establece una relación de persona a persona. Puede entusiasmase, aburrirse, interesarse, enojarse, ser sensible o simpático porque acepta esos sentimientos como suyos, no tiene necesidad de imponérselos a los alumnos. Aprecio, aceptación, confianza: Significa apreciar al alumno, sus sentimientos, opiniones y toda su persona, la aceptación del otro como persona independiente, con derechos propios, ya sea aprecio, aceptación o confianza o cualquier otro nombre, el facilitador que adopta esta actitud podrá aceptar el miedo y las dudas con que el alumno enfrenta un nuevo problema, así como la satisfacción del alumno por sus progresos. Comprensión empática: Cuándo el docente o facilitador tiene la capacidad de comprender las reacciones del estudiante, cuando tiene una percepción sensible de cómo se presenta el proceso de aprendizaje al alumno, entonces podrá facilitar un aprendizaje significativo. Éste tipo de comprensión es diferente de la común evaluativa.

Se invita a la reflexión de los siguientes desafíos.

Desafío uno: olvidarnos de una relación vertical y pensar más en una relación horizontal. Desafío dos: la pregunta ridícula sobre la extensión del programa y la “transmisión” de conocimientos.

Desafío tres: hablar con nuestros estudiantes.

Desafío cuatro: promover la facilitación de cambio en una comunidad de aprendizaje significativo y vivencial, que libere la curiosidad, las preguntas, la exploración, la creatividad.

Desafío cinco: pensar en poder convertirse en un facilitador del aprendizaje.

Lo presentado se puede mostrar de manera práctica con un ejemplo:

Actualmente tengo tres grupos de licenciatura, de los cuales se afirma que el 50% se destaca por comprender las actividades de aprendizaje que han de realizar y ellos mismos son copartícipes de sus propios procesos de aprendizaje y a la vez, algunos se convierten en cofacilitadores grupales, tengo sesiones de zoom en donde incluyo a mis tres grupos y tengo sesiones grupo por grupo, los atiendo de manera asíncrona en foro, chat y mensajes en plataforma, y de manera síncrona en las sesiones grupales e intergrupales. Cada estudiante entrega un archivo word con sus actividades, en donde se brinda retroalimentación personalizada.  A esto me refería con la administración del tiempo en donde los horarios salen del aula y de los tiempos normales, muchos se conectan por la noche por múltiples razones, ¿cómo podría esto caber en el ámbito presencial sin pandemia?, no cabría porque se traduce a horas extras de trabajo, a esto le llamo yo innovación y creatividad.

Un horario normal de trabajo serían aproximadamente ocho horas de trabajo en el aula, en la virtualidad se traduce a muchas más horas de trabajo, quizá al doble. En la revisión individual de cada uno de los trabajos me fijo principalmente, en la manera global en cómo se presentan los contenidos a realizar en la actividad: estructura, orden de ideas, como argumentan con sus propias palabras y fundamentan con citas o parafraseo de las lecturas, en el contenido cognitivo de la comprensión y como se apropian de los nuevos aprendizajes, siempre les pido incluir una conclusión con sus propias palabras, no que retomen algo de algún teórico, no, pido que sea con sus propias palabras. Además anticipó un poco su siguiente entrega y lo que espero ver en ella, en el aspecto afectivo siempre retomo algo que me hayan platicado, alguna cuestión personal, de salud, alguna preocupación, algo que a ellos les signifique, que les motive, de esta manera soy una maestra presente en sus vidas, y esto genera una motivación intrínseca por lo que aprenden en mis cursos y cada vez evolutivamente, van entregando mejores trabajos.

Esta es mi experiencia, así es como trabajo yo en la virtualidad.  Adicionalmente a estos tres grupos de asignaturas dentro del plan de estudios, tengo un grupo de investigación en donde tengo a 20 tesistas trabajando en sus investigaciones para la titulación (Proyecto PIFFyL 02_021_2019). Éste grupo de titulación es el resultado del trabajo de cuatro años con los grupos que tengo durante toda la licenciatura, los tesistas conocen mi metodología, mi forma de trabajo y me buscan para que yo les dirija sus investigaciones para la titulación, lo cual representa la culminación de cuatro años de estudio, trabajo y presencia con ellos.

Se puede pensar en lo complejo que puede ser poder facilitar estos tres elementos rogerianos en la virtualidad, sin embargo, en lugar de pensarlo, hay que actuarlo, no es momento de estar dudosos, es momento de hacerlo, así como se ha puesto en marcha todo un sistema para poder trabajar en línea en tiempo récord, también tendríamos que pensar en cómo poder atender los procesos socioafectivos que viven nuestros estudiantes, quienes están ávidos de poder transitar este momento histórico sin perderse en ser un númeroen ser invisibles a través de la distancia y la computadora. No es momento de dudar, es momento de actuar. Quien escribe este artículo ha sido docente virtual desde 2005 y ha aplicado lo que aquí se menciona, los estudiantes comentan que es de las pocas maestras en donde ellos no son invisibles, son vistos, escuchados, tomados en cuenta. Debemos recordar que detrás de toda computadora, hay una persona.  

Referencias:

Grupo de investigación en docencia, diseño educativo y TIC ( 1 agosto 2020). Recursos educativos. Casos de enseñanza. https://grupogiddet.wixsite.com/sitio-oficial

Nakamura, H (2019). Proyecto de Investigación de la Facultad de la Filosofía y Letras, PIFFyL 02_021_2019. Procesos socio afectivos entre docentes y estudiantes en la educación a distancia y como investigación para la Titulación. UNAM: FFyL.

Rogers, C. y Freidberg, J. (1996). Libertad y creatividad en la educación, 3a edición revisada y ampliada. (Trad. Soler, J). Barcelona: Paidós. p. 183-200.

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